

Efecto Caracol. También llamado efecto baba de caracol, se detecta fácilmente ya que la fachada presenta unas manchas blanquecinas verticales de aspecto muy similar al rastro que dejan los caracoles al moverse, de ahí su nombre. La causa de este problema es que la pintura aplicada ha sufrido unas condiciones ambientales muy concretas (alto grado de humedad, rocío extremo o lluvia) dentro de las 48 horas siguientes al pintado de la fachada.
La aparición de estas marcas se debe fundamentalmente a la presencia de componentes solubles en agua (presentes en cualquier pintura al agua) y que tienden a migrar a la superficie debido a unas condiciones ambientales inadecuadas en su tiempo de secado provocando diferencias de brillos en la superficie en forma de hilos o gotas. Este efecto es más notable cuanto más alto es el contenido en resinas de la pintura y en colores oscuros.

Moho / Verdín. El clima, la orientación de la fachada, la humedad existente en el aire e incluso la existencia de vegetación en el entorno de la fachada son aspectos que facilitan la aparición de manchas de moho y verdín sobre los paramentos. Estas manchas son de color negro, verde e incluso rojizas y se puede evitar su formación utilizando pinturas que incorporen en su formulación aditivos fungicidas y algicidas. También es importante utilizar pinturas con un alto poder impermeable que evitan que la humedad ambiental depositada sobre la pintura la empape y reblandezca produciendo que se hinche e incluso se rompa.

Si nos encontramos con una fachada que presenta moho y verdín es imprescindible sanearla previamente a su pintado. Hay que cepillar la zona afectada por el moho y limpiarla mediante agua fuerte rebajado con agua.