

Contaminación. La contaminación está formada por pequeñas partículas de suciedad de distinto tipo que forman parte del aire contaminado, normalmente en ciudades y zonas industriales. Estas partículas se adhieren a las pinturas de las fachadas especialmente si están húmedas o si están reblandecidas. La fachada presenta manchas de color negro o gris oscuro en zonas determinadas perdiendo la pintura su limpieza y aspecto decorativo.
La utilización de pinturas impermeables y autolimpiables disminuyen el efecto de la contaminación.

Lluvia Ácida. El anhídrido sulfúrico y el anhídrido sulfuroso resultante de la combustión de los derivados del petróleo y del carbón se combina con la humedad del aire transformándose en ácido sulfúrico y provoca la lluvia ácida. El ácido sulfúrico que contiene la lluvia penetra en el cemento que no está convenientemente protegido y lo degrada con gran rapidez al aumentar su porosidad.
Se pueden conseguir protecciones de mayor duración utilizando pinturas acrílicas elásticas aplicadas con altos espesores.
